De la rutina sin alma a una vida con propósito: la historia detrás de las creadoras de PawZen

Antes de PawZen, éramos dos mujeres atrapadas en una estructura que nos sofocaba.
Carolina trabajaba como Ingeniera de Desarrollo en el área de Innovación y Desarrollo en una gran empresa de alimentos de consumo masivo. Beatriz lideraba el área de Soporte Técnico y Logística en una farmacéutica. Desde afuera, nuestras vidas parecían exitosas: cargos importantes, sueldos estables, jornadas extenuantes.
Pero por dentro, el panorama era otro.
Vivíamos con altos niveles de estrés, altibajos emocionales, síntomas físicos que se acumulaban y una desconexión profunda con nosotras mismas. El trabajo consumía todo nuestro tiempo, nuestros espacios personales, incluso nuestros momentos con los seres que más amábamos: nuestros animales de compañía.
Ellos eran lo único que lograba devolvernos una sonrisa después de un día eterno frente al computador. Pero incluso su presencia se estaba viendo limitada por el reloj, y esto no era justo ni para ellos ni para nosotras.
La vida nos puso frente a una verdad que ya no pudimos ignorar:
Nos habíamos vuelto autómatas de una rutina que no nos hacía bien.
Despertábamos sin energía. Íbamos al trabajo sin motivación. Y aunque seguíamos cumpliendo, algo en el alma ya no respondía. Fue entonces cuando, entre lágrimas, enfermedades físicas y agotamiento, llegó esa frase interna que lo cambió todo: "Lo podemos hacer de otra manera."
El salto al vacío… y al propósito
Renunciar no fue fácil. Tuvimos miedo. Miedo a perder la "estabilidad", a defraudar a nuestras familias, a fracasar. Escuchamos muchas veces: "¿Cómo se les ocurre dejar trabajos tan buenos?".
Pero decidimos escucharnos a nosotras. Tomamos impulso con los ahorros, la intuición y la certeza de que la vida tenía que ofrecer algo más que extensas jornadas, reportes y estrés.
¡Y así nació una nueva versión de nosotras!
Con PawZen descubrimos lo que era levantarse con emoción. Volvimos a sentirnos creativas y, lo más importante, conectadas con nosotras mismas. Empezamos a soñar proyectos que no solo nos apasionaban, sino que también aportaban bienestar a otros seres: los animales de compañía y sus tutores.
Aprendimos a equivocarnos sin miedo, a soltar la perfección y a pedir ayuda. A ver que los límites muchas veces estaban solo en nuestra mente. Y sobre todo, nos dimos cuenta de que, cuando conectas con lo que amas, el trabajo deja de ser una carga… y se convierte en un regalo.
Hoy caminamos con propósito
Cada día nos inspira una certeza: este proyecto no es solo nuestro, es de todas las personas que han sentido que su animal de compañía les enseñó a vivir con más presencia.
Es por ellas, por ellos… y por nosotras también, que decidimos seguir.
¿También sueñas con una vida más conectada, auténtica y con propósito? Queremos invitarte a ser parte de esta comunidad que transforma vidas, una huellita a la vez.
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